Apología de la felicidad.

Escribamos hoy con alegría. Hagamos apología de la felicidad y del bienestar.

Sé que no soy el que más sabe de este tema, ni pretendo serlo. Ni siquiera me he propuesto la meta de llegar a ser orador motivacional o algo de eso. Es más, puestos a decir, prefiero decir que no se prácticamente nada acerca de la felicidad.

Aún así, déjame mostrarte mi secreto. Y sí, en singular, porque es el único que tengo. Vive. Así de simple. A partir de ahí, empezará a llegar todo. 

No creas en el destino, no estoy muy seguro de que exista del todo. Pero sueña. Si algo he aprendido es que la gente que tiene ensoñaciones, son los únicos capaces de alcanzar todo lo que quieran. Aunque nada viene volando, eso debes de tenerlo muy claro. Así que lucha. Lucha como si hoy fuera el único día en el que tendrás la oportunidad de acercarte a tus sueños. 

Intenta sonreír cada día un poco. Incluso de los peores momentos se puede llegar a sacar energía para eso. Bueno, sonríe y haz sonreír. Lo primero no tiene ningún sentido ni alcanza un objeto sin lo segundo. Y viceversa. 

Conócete en cada momento. Cada semana, mes o año que pasa nos hace cambiar. Ni para bien, ni para mal, simplemente cambiar. Así que si no sabes quien eres realmente en cada momento, la llevas clara. Mide y analiza tus defectos y trata de convertirlos en virtudes. Créeme, si se puede. 

No discutas. Debate. No tengas envidia, ni tampoco sientas deseo de venganza. El orgullo lo puedes meter dentro de la cesta de la ropa sucia. Límpialo y aprende a utilizarlo. Y la apatía... La apatía tenla siempre junto a tu teléfono móvil, seguro que así no se te olvida nunca de llevarla contigo.

Ama. Pero ama bien, no porque nadie te diga que tengas que hacerlo. Pero si no lo haces, recuerda aquello que llevabas con tu ''smartphone''. 

Poco más puedo decir, que haya aprendido yo solo, acerca de la felicidad. Bueno si. Se me olvidaba la que, es quizá, la más importante de todas. El resumen global que lo incluye todo. El súmmum de mis reflexiones siderales. Mi objetivo más importante en este mundo: Vivir libre, para morir feliz.  

Eso es todo, supongo.


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