Estaría bien ser diferente al resto. Tener alas y poder volar hasta Edimburgo. O hasta Argentina. O hasta ningún lado. Simplemente irse.
Me encanta desaparecer. Aislarme de todo para poder observar mejor. Yo, yo mismo y yo de nuevo. Quizá demasiado egocentrismo concentrado en un mismo punto. Pero me da igual. El narcisismo jamás podrá conmigo, por eso me permito jugar con él; tutearlo como quien tutea a la vida. Al fin y al cabo, el que no piensa en uno mismo acaba enloqueciendo. O enloqueciendo a los demás, que es peor.
Da igual. Ya todo da igual. Desaparecer, seguir viajando, terminar de amar... Quizá será ese el problema. Dejar de querer. Alejar al que quiere y evitar al que se enamora. Por mucho que se necesite. Bah! Si al final nadie te querrá más que una madre y un padre. Da igual lo reyes que ellos sean y lo republicano que te proclames tu. Te dieron la vida, y la vida es amor.
En fin. París, Quebec, Noruega ...
Pensar en tatuarse un avión en la cabeza no puede resultar tan descabellado. Y si lo es, no me importa. Me gusta parecer un loco. Total, ya hace tiempo que dejé la cordura de lado y me arrastré para bañarme con la felicidad. Deberías probarlo. Aparcar por un momento toda esa montaña de teoría y encontrar otra forma de aprender. Hay bastantes cosas interesantes desperdigadas por ahí, y solo necesitas una mochila y un billete de ida. La vuelta no es tan importante.
Un chocolate en Bruselas. Un café en Italia. Canguro en Australia.
¿Porqué no? Ser feliz en Pekín, y follar en el mar.
Luces sin fin
Los 10 de Penni
Me encanta meterme en las cabezas de personas que realmente tienen algo que contar. Gente interesante e intelectualmente abierta y formada.
Hoy les traigo una lista de deseos de alguien que, a los 22 años, ya está prácticamente graduada en derecho, tiene el título de redactora jefe en la nueva revista de las islas ( Mainstream Canarias ), becaria de la oficina de estudios internacionales de la ULPGC y una persona realmente increíble. Penélope García Robles.
1.- Conducir un Fórmula 1
2.- Montar en globo
3.- Ver una aurora boreal
4.- Abrazar a un koala
5.- Bañarme en los Lagos Plitvice
6.- Subir a la noria mas grande del mundo
7.- Dormir en la selva del Amazonas
8.- Ver amanecer en el Himalaya
9.- Cenar en Estambul, entre Europa y Asia
10.- Atravesar Siberia en el Transiberiano
Dos mil veintitres
Siempre te quise a mi lado. Aunque bueno, el concepto ''siempre'' es bastante indeterminado. Pero sí, dejémoslo así. Siempre.
Hace tantos años que no te veo, que prefiero pensar que todo te salió como planeabas. Me gusta creer que tu empeño y esfuerzo no sacrificaron absolutamente nada en vano.
Muy probablemente ya te hayas olvidado de mí. Es normal. Cuando decidí desaparecer lo hice con ese único propósito. No me hubiera perdonado, jamás, el volver a robarte un segundo de tu tiempo. Nunca me merecí nada de eso. O quizá si lo hice, pero duermo más tranquilo soñando con que ninguna de tus lágrimas llevaban escrito mi nombre.
Por aquí sigue todo igual, por si te interesa. La playa donde te enseñé como realmente era por primera vez, sigue siendo mi único refugio. Mis amigos son los mismos, aunque la diferencia de kilómetros se hace notar de vez en cuando, y cada vez más. Poco ha cambiado desde que nos dijimos ''hasta luego''. Bueno, si, que ya no escribo tanto como antes. Supongo que es porque no tengo a nadie que se merezca escuchar lo que tengo que decir.
Seguro que te preguntarás que porqué vengo a recordarte ahora. Que en qué coño te beneficia a ti recuperar un trozo de pasado varado a las puertas de tu nueva vida. No tengo respuesta para eso. Será el comienzo del verano, o los vestidos de flores en los escaparates, o esa canción que escuchábamos y que decía que ''solo la amas cuando ya se ha ido''. De verdad. No sé porqué. Simplemente necesitaba hacerlo.
Por último, y aunque los oídos se hagan los sordos, hay noticias que entran por el corazón. Espero, o mejor, deseo, que el que ahora comparte tu felicidad genuina, te aporte todo aquello que yo no te puede precisar.
Tengo que decirte que no sé si nos volveremos a ver. He aprendido que la vida es demasiado corta como para malgastarla en un sitio fijo. Eso del sedentarismo no va conmigo.
Así que hasta pronto... O hasta nunca.
Así que hasta pronto... O hasta nunca.
Sin límites
Después de tanto tiempo volvimos a mirarnos de frente. Re-descubrimos lo que era la complicidad de dos mundos distintos, gravitando casi pegados a un agujero de gusano. Nos tiramos de cabeza, como si no importara lo que había debajo. Total, ya pronto nos tocará morirnos, y no será precisamente por esto.
Recuerdo perfectamente su cara. Y la mía. Aún intentaba hacerme el duro, como para hacerle creer que ya ni su felicidad me importaba. Que capullo... Si apenas podía dejar de mirarla a los ojos y sonreír como un tonto. Pero ya no es lo mismo, ambos hemos crecido y somos más conscientes de lo que significa todo. Incluso la vida.
Así que nos expusimos a la fragilidad de las emociones y de las distancias largas. Nos olvidamos y nos conocimos de nuevo, como haciendo alarde de una comunicación extraordinaria. Llegamos a resquebrajar la consistencia de un beso porque, simplemente, nos daba curiosidad el resultado. Jugamos a matarnos en el mismo momento en el que salíamos del inframundo, y aún así, ninguno de los dos pudo con el otro.
Por eso, cuando ahora te escucho hablar sobre la imposibilidad de cualquier fenómeno mientras acotas tus expectativas y encarcelas tus posibilidades en jaulas de hierro forjado, te niego tu propia negación. Así que créeme cuando te digo que, el pasado y el futuro, no son más que una suma de ilusiones que forman un presente que no tiene más límites que los que tu mismo le quieras imponer.
Así que nos expusimos a la fragilidad de las emociones y de las distancias largas. Nos olvidamos y nos conocimos de nuevo, como haciendo alarde de una comunicación extraordinaria. Llegamos a resquebrajar la consistencia de un beso porque, simplemente, nos daba curiosidad el resultado. Jugamos a matarnos en el mismo momento en el que salíamos del inframundo, y aún así, ninguno de los dos pudo con el otro.
Por eso, cuando ahora te escucho hablar sobre la imposibilidad de cualquier fenómeno mientras acotas tus expectativas y encarcelas tus posibilidades en jaulas de hierro forjado, te niego tu propia negación. Así que créeme cuando te digo que, el pasado y el futuro, no son más que una suma de ilusiones que forman un presente que no tiene más límites que los que tu mismo le quieras imponer.
Medusa's list.
Hoy le propuse a Kevin que me enumerara una lista de cosas que le gustaría hacer. Aquí está el resultado.
1-. Surfear en Maldivas...
2-. ... y en Bells.
3-. Ver Tokio
4-. Visitar Nueva York
5-. Y comer comida china en Hong Kong
6-. Conocer a Elsa Pataky
7-. Ir a Tomorowland
8-. Ver un campeonato ASP en Pipeline y conocer a kelly
9-. Compararme un lobo
Cigomáticos y orbiculares
No te rindas.
Hoy te toca hacerle un favor al mundo entero, y apuntando así, hacia abajo, no lo conseguirás jamás. ¡Vamos, vamos! Fuiste tú la que me enseñó a no rendirme nunca; la que siempre vio días despejados por muchas nubes que hubiera. No puedes hacerte esto ahora. No puedes hacérnoslo. Por que todo será difícil en la medida en la que tu creas que así es. Y dímelo a mí, que de cosas imposibles sé un poco.
Involucra a los cigomáticos y al orbicular. Crea una respuesta involuntaria a una emoción genuina. Eyacula felicidad facial. Nunca te ha costado tanto.Jamás le habías hecho ascos a la felicidad.
Ya sé que te prometí que jamás te pediría nada, y nunca lo hice hasta ahora, pero por favor, fuerza a los extremos de tus labios a levantarse. Llévalos a buscar un camino de estrellas por encima del faro que secunda tu mirada. Hay gente que navega gracias a ellos, así que no los condenes a la oscuridad del mar ahora. No les permitas perderse como hice yo durante años.
Venga, va.
Sonríe.
Hoy te toca hacerle un favor al mundo entero, y apuntando así, hacia abajo, no lo conseguirás jamás. ¡Vamos, vamos! Fuiste tú la que me enseñó a no rendirme nunca; la que siempre vio días despejados por muchas nubes que hubiera. No puedes hacerte esto ahora. No puedes hacérnoslo. Por que todo será difícil en la medida en la que tu creas que así es. Y dímelo a mí, que de cosas imposibles sé un poco.
Involucra a los cigomáticos y al orbicular. Crea una respuesta involuntaria a una emoción genuina. Eyacula felicidad facial. Nunca te ha costado tanto.Jamás le habías hecho ascos a la felicidad.
Ya sé que te prometí que jamás te pediría nada, y nunca lo hice hasta ahora, pero por favor, fuerza a los extremos de tus labios a levantarse. Llévalos a buscar un camino de estrellas por encima del faro que secunda tu mirada. Hay gente que navega gracias a ellos, así que no los condenes a la oscuridad del mar ahora. No les permitas perderse como hice yo durante años.
Venga, va.
Sonríe.
Gigantes de roca y piedra
- No consigo quedarme dormida.
- ¿Quieres que te cuente un cuento?
- ¡¡Sii!!
- A ver, ¿Cuál quieres escuchar hoy?
- ¡Uno de hadas! El de la princesa, papá.
- Así que el de la princesa, ¿eh?. Veamos .. Cuenta la leyenda que, no hace mucho tiempo atrás, vivía a la sombra de unos gigantes de roca y piedra una joven campesina con ojos de chocolate y labios de fresa que, desde niña, soñaba con ser princesa.
Poco le iba a importar a ella los charcos con víboras que tendría que cruzar para llegar a reinar, y es que le habían enseñado que todo, con esfuerzo, era posible. Incluso gobernar. Pero seamos sinceros. Todo el pueblo sabía a donde llegaría. Si es que nada se le resiste a la dulzura de tal mirada; a la belleza de unos párpados con la luna llena sobre ellos, flanqueando el lado izquierdo.
Y así, mientras la joven atravesaba pantanos y aniquilaba bestias, su historia se iba forjando, y el castillo comenzaba a elevarse poco a poco delante de ella. Crecía tanto, que acabaría por tocar las estrellas.
Ya toda la familia real se había echo eco de las noticias de que una hermosa doncella estaba llegando a palacio para hacerse con él, y cuando, con esfuerzo y alguna que otra lágrima, por fin la muchacha alcanzó el castillo, nadie se atrevió a cruzarse en su camino directo al trono.
Ya hace 22 años de esto pequeña Penni. Tu recuerda que, al igual que ella, si quieres, también podrás alcanzar la cima.
- Buenas noches papi. Por cierto, ¿Cómo se llamaba la princesa?
- Igual que tu, cariño...
Nota: Dedicado a una inspiración, en letras y sonrisas. Feliz cumpleaños.
- ¿Quieres que te cuente un cuento?
- ¡¡Sii!!
- A ver, ¿Cuál quieres escuchar hoy?
- ¡Uno de hadas! El de la princesa, papá.
- Así que el de la princesa, ¿eh?. Veamos .. Cuenta la leyenda que, no hace mucho tiempo atrás, vivía a la sombra de unos gigantes de roca y piedra una joven campesina con ojos de chocolate y labios de fresa que, desde niña, soñaba con ser princesa.
Poco le iba a importar a ella los charcos con víboras que tendría que cruzar para llegar a reinar, y es que le habían enseñado que todo, con esfuerzo, era posible. Incluso gobernar. Pero seamos sinceros. Todo el pueblo sabía a donde llegaría. Si es que nada se le resiste a la dulzura de tal mirada; a la belleza de unos párpados con la luna llena sobre ellos, flanqueando el lado izquierdo.
Ya toda la familia real se había echo eco de las noticias de que una hermosa doncella estaba llegando a palacio para hacerse con él, y cuando, con esfuerzo y alguna que otra lágrima, por fin la muchacha alcanzó el castillo, nadie se atrevió a cruzarse en su camino directo al trono.
Ya hace 22 años de esto pequeña Penni. Tu recuerda que, al igual que ella, si quieres, también podrás alcanzar la cima.
- Buenas noches papi. Por cierto, ¿Cómo se llamaba la princesa?
- Igual que tu, cariño...
Nota: Dedicado a una inspiración, en letras y sonrisas. Feliz cumpleaños.
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