Sin límites

Después de tanto tiempo volvimos a mirarnos de frente. Re-descubrimos lo que era la complicidad de dos mundos distintos, gravitando casi pegados a un agujero de gusano. Nos tiramos de cabeza, como si no importara lo que había debajo. Total, ya pronto nos tocará morirnos, y no será precisamente por esto.

Recuerdo perfectamente su cara. Y la mía. Aún intentaba hacerme el duro, como para hacerle creer que ya ni su felicidad me importaba. Que capullo... Si apenas podía dejar de mirarla a los ojos y sonreír como un tonto. Pero ya no es lo mismo, ambos hemos crecido y somos más conscientes de lo que significa todo. Incluso la vida.

Así que nos expusimos a la fragilidad de las emociones y de las distancias largas. Nos olvidamos y nos conocimos de nuevo, como haciendo alarde de una comunicación extraordinaria. Llegamos a resquebrajar la consistencia de un beso porque, simplemente, nos daba curiosidad el resultado. Jugamos a matarnos en el mismo momento en el que salíamos del inframundo, y aún así, ninguno de los dos pudo con el otro. 

Por eso, cuando ahora te escucho hablar sobre la imposibilidad de cualquier fenómeno mientras acotas tus expectativas y encarcelas tus posibilidades en jaulas de hierro forjado, te niego tu propia negación. Así que créeme cuando te digo que, el pasado y el futuro, no son más que una suma de ilusiones que forman un presente que no tiene más límites que los que tu mismo le quieras imponer.


Medusa's list.

Hoy le propuse a Kevin que me enumerara una lista de cosas que le gustaría hacer. Aquí está el resultado.


1-. Surfear en Maldivas...



2-. ... y en Bells.



3-. Ver Tokio



4-. Visitar Nueva York



5-. Y comer comida china en Hong Kong



6-. Conocer a Elsa Pataky 


















7-. Ir a Tomorowland 



8-. Ver un campeonato ASP en Pipeline  y conocer a kelly  



9-. Compararme un lobo



Cigomáticos y orbiculares

No te rindas.

Hoy te toca hacerle un favor al mundo entero, y apuntando así, hacia abajo, no lo conseguirás jamás. ¡Vamos, vamos! Fuiste tú la que me enseñó a no rendirme nunca; la que siempre vio días despejados por muchas nubes que hubiera. No puedes hacerte esto ahora. No puedes hacérnoslo. Por que todo será difícil en la medida en la que tu creas que así es. Y dímelo a mí, que de cosas imposibles sé un poco.

Involucra a los cigomáticos y al orbicular. Crea una respuesta involuntaria a una emoción genuina. Eyacula felicidad facial. Nunca te ha costado tanto.Jamás le habías hecho ascos a la felicidad.


Ya sé que te prometí que jamás te pediría nada, y nunca lo hice hasta ahora, pero por favor, fuerza a los extremos de tus labios a levantarse. Llévalos a buscar un camino de estrellas por encima del faro que secunda tu mirada. Hay gente que navega gracias a ellos, así que no los condenes a la oscuridad del mar ahora. No les permitas perderse como hice yo durante años. 

Venga, va. 

Sonríe. 



Gigantes de roca y piedra

- No consigo quedarme dormida. 

- ¿Quieres que te cuente un cuento?

- ¡¡Sii!!

- A ver, ¿Cuál quieres escuchar hoy?

- ¡Uno de hadas! El de la princesa, papá.

- Así que el de la princesa, ¿eh?. Veamos .. Cuenta la leyenda que, no hace mucho tiempo atrás, vivía a la sombra de unos gigantes de roca y piedra una joven campesina con ojos de chocolate y labios de fresa que, desde niña, soñaba con ser princesa. 

Poco le iba a importar a ella los charcos con víboras que tendría que cruzar para llegar a reinar, y es que le habían enseñado que todo, con esfuerzo, era posible. Incluso gobernar. Pero seamos sinceros. Todo el pueblo sabía a donde llegaría. Si es que nada se le resiste a la dulzura de tal mirada; a la belleza de unos párpados con la luna llena sobre ellos, flanqueando el lado izquierdo.


Y así, mientras la joven atravesaba pantanos y aniquilaba bestias, su historia se iba forjando, y el castillo comenzaba a elevarse poco a poco delante de ella. Crecía tanto, que acabaría por tocar las estrellas. 

Ya toda la familia real se había echo eco de las noticias de que una hermosa doncella estaba llegando a palacio para hacerse con él, y cuando, con esfuerzo y alguna que otra lágrima, por fin la muchacha alcanzó el castillo, nadie se atrevió a cruzarse en su camino directo al trono.

Ya hace 22 años de esto pequeña Penni. Tu recuerda que, al igual que ella, si quieres, también podrás alcanzar la cima.

- Buenas noches papi. Por cierto, ¿Cómo se llamaba la princesa?

- Igual que tu, cariño...


Nota: Dedicado a una inspiración, en letras y sonrisas. Feliz cumpleaños.