Far far away

Estaría bien ser diferente al resto. Tener alas y poder volar hasta Edimburgo. O hasta Argentina. O hasta ningún lado. Simplemente irse.

Me encanta desaparecer. Aislarme de todo para poder observar mejor. Yo, yo mismo y yo de nuevo. Quizá demasiado egocentrismo concentrado en un mismo punto. Pero me da igual. El narcisismo jamás podrá conmigo, por eso me permito jugar con él; tutearlo como quien tutea a la vida. Al fin y al cabo, el que no piensa en uno mismo acaba enloqueciendo. O enloqueciendo a los demás, que es peor. 

Da igual. Ya todo da igual. Desaparecer, seguir viajando, terminar de amar... Quizá será ese el problema. Dejar de querer. Alejar al que quiere y evitar al que se enamora. Por mucho que se necesite. Bah! Si al final nadie te querrá más que una madre y un padre. Da igual lo reyes que ellos sean y lo republicano que te proclames tu. Te dieron la vida, y la vida es amor.


En fin. París, Quebec, Noruega ... 

Pensar en tatuarse un avión en la cabeza no puede resultar tan descabellado. Y si lo es, no me importa. Me gusta parecer un loco. Total, ya hace tiempo que dejé la cordura de lado y me arrastré para bañarme con la felicidad. Deberías probarlo. Aparcar por un momento toda esa montaña de teoría y encontrar otra forma de aprender. Hay bastantes cosas interesantes desperdigadas por ahí, y solo necesitas una mochila y un billete de ida. La vuelta no es tan importante.

Un chocolate en Bruselas. Un café en Italia. Canguro en Australia. 

¿Porqué no? Ser feliz en Pekín, y follar en el mar. 

Los 10 de Penni

Me encanta meterme en las cabezas de personas que realmente tienen algo que contar. Gente interesante e intelectualmente abierta y formada. 

Hoy les traigo una lista de deseos de alguien que, a los 22 años, ya está prácticamente graduada en derecho, tiene el título de redactora jefe en la nueva revista de las islas ( Mainstream Canarias ), becaria de la oficina de estudios internacionales de la ULPGC y una persona realmente increíble. Penélope García Robles. 


1.- Conducir un Fórmula 1


2.- Montar en globo


3.- Ver una aurora boreal


4.- Abrazar a un koala


5.- Bañarme en los Lagos Plitvice


6.- Subir a la noria mas grande del mundo


7.- Dormir en la selva del Amazonas


8.- Ver amanecer en el Himalaya


9.- Cenar en Estambul, entre Europa y Asia


10.- Atravesar Siberia en el Transiberiano


Dos mil veintitres

Siempre te quise a mi lado. Aunque bueno, el concepto ''siempre'' es bastante indeterminado. Pero sí, dejémoslo así. Siempre. 

Hace tantos años que no te veo, que prefiero pensar que todo te salió como planeabas. Me gusta creer que tu empeño y esfuerzo no sacrificaron absolutamente nada en vano. 

Muy probablemente ya te hayas olvidado de mí. Es normal. Cuando decidí desaparecer lo hice con ese único propósito. No me hubiera perdonado, jamás, el volver a robarte un segundo de tu tiempo. Nunca me merecí nada de eso. O quizá si lo hice, pero duermo más tranquilo soñando con que ninguna de tus lágrimas llevaban escrito mi nombre. 

Por aquí sigue todo igual, por si te interesa. La playa donde te enseñé como realmente era por primera vez, sigue siendo mi único refugio. Mis amigos son los mismos, aunque la diferencia de kilómetros se hace notar de vez en cuando, y cada vez más. Poco ha cambiado desde que nos dijimos ''hasta luego''. Bueno, si, que ya no escribo tanto como antes. Supongo que es porque no tengo a nadie que se merezca escuchar lo que tengo que decir. 


Seguro que te preguntarás que porqué vengo a recordarte ahora. Que en qué coño te beneficia a ti recuperar un trozo de pasado varado a las puertas de tu nueva vida. No tengo respuesta para eso. Será el comienzo del verano, o los vestidos de flores en los escaparates, o esa canción que escuchábamos y que decía que ''solo la amas cuando ya se ha ido''. De verdad. No sé porqué. Simplemente necesitaba hacerlo. 

Por último, y aunque los oídos se hagan los sordos, hay noticias que entran por el corazón. Espero, o mejor, deseo, que el que ahora comparte tu felicidad genuina, te aporte todo aquello que yo no te puede precisar. 

Tengo que decirte que no sé si nos volveremos a ver. He aprendido que la vida es demasiado corta como para malgastarla en un sitio fijo. Eso del sedentarismo no va conmigo. 

Así que hasta pronto... O hasta nunca.  


Sin límites

Después de tanto tiempo volvimos a mirarnos de frente. Re-descubrimos lo que era la complicidad de dos mundos distintos, gravitando casi pegados a un agujero de gusano. Nos tiramos de cabeza, como si no importara lo que había debajo. Total, ya pronto nos tocará morirnos, y no será precisamente por esto.

Recuerdo perfectamente su cara. Y la mía. Aún intentaba hacerme el duro, como para hacerle creer que ya ni su felicidad me importaba. Que capullo... Si apenas podía dejar de mirarla a los ojos y sonreír como un tonto. Pero ya no es lo mismo, ambos hemos crecido y somos más conscientes de lo que significa todo. Incluso la vida.

Así que nos expusimos a la fragilidad de las emociones y de las distancias largas. Nos olvidamos y nos conocimos de nuevo, como haciendo alarde de una comunicación extraordinaria. Llegamos a resquebrajar la consistencia de un beso porque, simplemente, nos daba curiosidad el resultado. Jugamos a matarnos en el mismo momento en el que salíamos del inframundo, y aún así, ninguno de los dos pudo con el otro. 

Por eso, cuando ahora te escucho hablar sobre la imposibilidad de cualquier fenómeno mientras acotas tus expectativas y encarcelas tus posibilidades en jaulas de hierro forjado, te niego tu propia negación. Así que créeme cuando te digo que, el pasado y el futuro, no son más que una suma de ilusiones que forman un presente que no tiene más límites que los que tu mismo le quieras imponer.


Medusa's list.

Hoy le propuse a Kevin que me enumerara una lista de cosas que le gustaría hacer. Aquí está el resultado.


1-. Surfear en Maldivas...



2-. ... y en Bells.



3-. Ver Tokio



4-. Visitar Nueva York



5-. Y comer comida china en Hong Kong



6-. Conocer a Elsa Pataky 


















7-. Ir a Tomorowland 



8-. Ver un campeonato ASP en Pipeline  y conocer a kelly  



9-. Compararme un lobo



Cigomáticos y orbiculares

No te rindas.

Hoy te toca hacerle un favor al mundo entero, y apuntando así, hacia abajo, no lo conseguirás jamás. ¡Vamos, vamos! Fuiste tú la que me enseñó a no rendirme nunca; la que siempre vio días despejados por muchas nubes que hubiera. No puedes hacerte esto ahora. No puedes hacérnoslo. Por que todo será difícil en la medida en la que tu creas que así es. Y dímelo a mí, que de cosas imposibles sé un poco.

Involucra a los cigomáticos y al orbicular. Crea una respuesta involuntaria a una emoción genuina. Eyacula felicidad facial. Nunca te ha costado tanto.Jamás le habías hecho ascos a la felicidad.


Ya sé que te prometí que jamás te pediría nada, y nunca lo hice hasta ahora, pero por favor, fuerza a los extremos de tus labios a levantarse. Llévalos a buscar un camino de estrellas por encima del faro que secunda tu mirada. Hay gente que navega gracias a ellos, así que no los condenes a la oscuridad del mar ahora. No les permitas perderse como hice yo durante años. 

Venga, va. 

Sonríe. 



Gigantes de roca y piedra

- No consigo quedarme dormida. 

- ¿Quieres que te cuente un cuento?

- ¡¡Sii!!

- A ver, ¿Cuál quieres escuchar hoy?

- ¡Uno de hadas! El de la princesa, papá.

- Así que el de la princesa, ¿eh?. Veamos .. Cuenta la leyenda que, no hace mucho tiempo atrás, vivía a la sombra de unos gigantes de roca y piedra una joven campesina con ojos de chocolate y labios de fresa que, desde niña, soñaba con ser princesa. 

Poco le iba a importar a ella los charcos con víboras que tendría que cruzar para llegar a reinar, y es que le habían enseñado que todo, con esfuerzo, era posible. Incluso gobernar. Pero seamos sinceros. Todo el pueblo sabía a donde llegaría. Si es que nada se le resiste a la dulzura de tal mirada; a la belleza de unos párpados con la luna llena sobre ellos, flanqueando el lado izquierdo.


Y así, mientras la joven atravesaba pantanos y aniquilaba bestias, su historia se iba forjando, y el castillo comenzaba a elevarse poco a poco delante de ella. Crecía tanto, que acabaría por tocar las estrellas. 

Ya toda la familia real se había echo eco de las noticias de que una hermosa doncella estaba llegando a palacio para hacerse con él, y cuando, con esfuerzo y alguna que otra lágrima, por fin la muchacha alcanzó el castillo, nadie se atrevió a cruzarse en su camino directo al trono.

Ya hace 22 años de esto pequeña Penni. Tu recuerda que, al igual que ella, si quieres, también podrás alcanzar la cima.

- Buenas noches papi. Por cierto, ¿Cómo se llamaba la princesa?

- Igual que tu, cariño...


Nota: Dedicado a una inspiración, en letras y sonrisas. Feliz cumpleaños.

Lefa

Hoy me he levantado decidido a mandarlo todo a tomar por culo. Y todo empieza por cerrar el facebook durante una temporada, cortarme el pelo, comer algo sencillo y sano, y salir a correr para ver si puedo escapar del mundo. Con suerte llegue a casa.

Así que si me buscas no estaré, por suerte para todos. Me apetece viajar solo, sin ningún destino predeterminado, al menos un par de días. Cámara y libreta a mano, nada más. Todo lo complementario es superfluo.

Me apetece sentirme vivo, pero de verdad, como lo estuve antes. Emborracharte casi todos los días está bien, pero como experiencia puntual. Ser un zombie gilipollas y charlatán ya está demasiado de moda como para que tenga que unirme yo también al club. Me niego.

He probado y disfrutado lo suficiente como para tener pase VIP al infierno - con carácter indefinido -, y no me arrepiento de absolutamente nada. Ni lo haría. Ni lo haré. Al fin y al cabo, eso soy yo. Pero me voy igual.

Porque aunque sigo sin estar seguro de que lo que estudio, realmente me mueva por voluntad propia, quiero acabar. Y ni siquiera por mí, si no porque no te imaginas lo feliz que estaría ella viéndome recoger la orla en ese Auditorio, y a ella se lo tengo que dar todo. Bueno, y a él más que a nadie. Al menos la satisfacción de un trabajo bien hecho.

Así que con la promesa de un título, cierro esto, al menos temporalmente.

Por cierto, si algún día te sientes triste, piensa que fuiste el espermatozoide más rápido y más fuerte.



Magari

No sabía lo que pensar, así que directamente no pensaba en nada. Mientras tanto, las nubes empezaban a acercarse rápido, a lo lejos. Al final iba a resultar cierto eso de la tormenta. Mierda. Me gustan los días de lluvia y de relámpagos, pero no hoy. 

Apenas tengo tiempo de levantarme de esa piedra en la que un día grabamos nuestros nombres con tinta invisible, y el agua ya empieza a calarme hondo. Parece que lo quiere borrar todo antes de que me ponga a cubierto. Pero bueno, tampoco pienso correr, al fin y al cabo es solo agua, y tampoco estoy tan lejos de la entrada. Un kilómetro no es nada en comparación a los 2.800 que me esperan ahora. 

¡Quién me lo iba a decir! Que hoy me das a elegir y elijo escapar de nuevo. Esta ciudad tiene demasiadas cosas concentradas en tan poco espacio, y ya hace bastante que odio las aglomeraciones. Probablemente no esté hecho para un lugar en concreto, o al menos no por mucho rato. O simplemente los lugares no me interesen y lo hagan las personas que están en él. 


Bah. ¿Qué más da? Si ahora mismo a quien más le importo es a la policía que me espera detrás de los detectores de metales. Espero que eso de dejarme la moneda de 2 céntimos metida en los bolsillos, funcione para que me cachee. Joder macho. Eso si que es desesperación por algo de cariño. Mierda, ¿Me vas a decir que el que me mete mano es ese gorila feo de dos metros? Ni con esas... Que triste. Al menos, en unas cuantas horas, tendré a mi pequeña bajo el brazo. Es la única que me entiende cuando no hay nada que entender, y la que tiene el poder de hacerme caminar sobre el agua. La verdad es que sí que la echo de menos. 

No sé si alguna vez te has fijado en las personas que hay dentro de un aeropuerto. Parejas felices, entusiasmadas por su primer viaje juntos; parejas con un solo miembro, nerviosas por reencontrarse en la puerta de ''llegadas'' con la otra parte. Niños que juegan con aviones de papel, o que lloran de los nervios, o que sonríen mientras sus padres les cuentan que van de camino a ver a sus abuelos. Un señor de 60 años se pasea delante mio con una camiseta de la maratón de Nueva York. La verdad que está bastante bien conservado. Quizá va siendo hora de plantearme alguna meta.

Se podría decir que hasta estoy nervioso. Aunque la verdad, no se si es por volver y no saber si estará todo en su lugar, donde mismo lo dejé hace ya un tiempo, o si se trata de un nerviosismo por abandono; por dejar todo esto atrás.


Ya estoy cansado de escuchar a las azafatas dar su discurso obligatorio de seguridad. Total, si el avión se cae, no creo que un flotador naranja me salve la vida y recupere mi cuerpo de las cenizas. ¡Terminen ya por favor! Me están poniendo más histérico que la niebla que recorre la pista. Espero que el tipo éste sepa como hacer volar el avión. ¿Pero que estoy diciendo? Claro que sabe...










Ovejas sonámbulas

Estás en lo cierto. Bueno, siempre lo estuviste. Pero supongo que hay cosas que son aún más fuertes que la propia razón. Si es que actuar con la cabeza es fácil, pero hacerlo con un corazón débil, ya no lo es tanto.

Y es que yo no he tenido la oportunidad de verla delante tuyo, vestida solamente con su mejor sonrisa. Jamás sabré lo que es enamorarte de ella cuando no está, y no quitártela de la cabeza aunque esté sentada ahí al lado. Nunca entenderé qué sentido tiene bañarse en un mar de mierda para salir a la avenida principal apestando. Nunca. Envolverte en lágrimas para poder secarte al sol.


Que sí, verás. Que este cuento no tiene más sentido que el propio que tu quieras regalarle. Porque mientras la historia continúe, irán quedando menos páginas sobre las que escribir en tu viejo cuaderno de notas, y ambos sabemos que aún hay mucho que contar en tan poco espacio. Que los bombardeos son evitables en la medida en la que tu mismo quieras, y que la magnitud de las sorpresas indeseables se reducen con miel y limón, no con pesimismo y alcohol.

A todo esto, ten siempre en la cabeza una cosa: el dolor es temporal, así que mientras más te agarres a él, más tiempo tardarás en volver a soñar con la felicidad. Y créeme que si te lo digo es por algo. Porque a pesar de las apariencias, todo eso que no me cuentas ya lo viví yo hace años.  

Que a mí también se me hacen incontables las ovejas que se acaban posando en mi cama para dormir más cómodas. Y a pesar de eso me sigo sintiendo solo y sin nadie con quien compartir mi almohada.  


Si es que yo también paso noches en vela pensando en las incoherencias de la vida, y en la incongruente genuidad de las personas, e incluso en el pasado. En ese que dicen que fue mejor, pero que en realidad fue diferente.

No te preocupes, enserio. Aún eres muy joven como para robarle la estela a cualquier estrella fugaz. Todavía te quedan por ver besos de otros, a la que creías que sería la definitiva. Asume que no has vivido todavía nada, y admite que los cambios no siempre son malos. Aunque den siempre miedo.

Créeme que te entiendo, aunque me hubiera gustado no hacerlo.



Lo que nunca te dije

Todo eso que nunca te dije se resume en dos palabras: Te quise.

También se condensa en un verano fugaz, y en otro eterno. Y en un año duro, pero que valió todo el esfuerzo del mundo. Se consume en un final de cuento que acabó despertando más decepciones que perdices cazadas. 


Todo lo que nunca te dije ya lo sabes. O al menos lo supiste. Y ahora está escondido en todas esas conversaciones que no quiero tener, porque en algún momento decidiste que la mejor manera para no hacerme daño, fue destrozarme el corazón y transportar las piezas por separado. 

Nos besamos al límite, incluso cuando ambos sabíamos que todo terminaría por derrumbarse. Cuando tus palabras de futuro, desaparecían tan rápido como el vaho de mi ventana después de follar toda la noche. Y mientras mis promesas jamás te abandonaron. Porque cuando te dije que me quedaría ahí, solo para verte sonreír, te lo dije con la mano en el pecho y la frente apoyada en la tierra. 


Supongo que la eminente idea de separarnos, nos acabó por distanciar aún más. Porque al fin y al cabo, en unos meses, nos daremos cuenta de que tampoco fue para tanto. Que si hubiéramos querido, de verdad, nos habríamos vuelto a ver en menos tiempo del que tarda en aterrizar el avión que me llevará de vuelta. Aunque eso de que ''se han visto más besos sinceros en los aeropuertos que en ningún otro sitio'', yo no lo haya podido descubrir. 


Si es que ya lo escribía Adolfo Bioy: ''Con una mujer solo se pueden hacer 3 cosas: quererla, sufrir o hacer literatura''. Y nosotros hace ya tiempo que estamos en la tercera fase.





La ciencia de la felicidad

Ser feliz no es difícil, hazme caso. Nosotros mismos lo hacemos complicado por ponerle algo más de emoción a nuestras vidas.

He recibido muchos palos en los pocos años que tengo, y muchos de ellos me han tirado al suelo. La mayoría de ellos me han hecho sangrar, y otros, ni siquiera llegué a sentirlos. He saltado desde aviones en movimiento porque creí ver, que abajo, había algo por lo que valía la pena tirarse - sin paracaídas -. He recorrido islas por ver llegar a alguien sano y salvo. He llorado, he sufrido y he fingido a  partes iguales. He amado un poco, e incluso he sentido odio. Llegué a dormir abrazado con el diablo y hasta acurruqué a Hitler.

De todo esto, he aprendido la cosa más valiosa que uno puede enseñarse a sí mismo. Aprendí a vivir a gusto. Pero lo peor, es que no me había dado cuenta de eso hasta hace apenas un par de días. Me había olvidado de poner a funcionar lo que había ido recolectando en este tiempo.



Supongo que por eso, valen más que la pena, las largas e inacabables conversaciones con grandes amigos. Primero, porque si necesitan ayuda, tienes la oportunidad de re-demostrarles que sigues ahí, inmóvil para ellos. Segundo, porque ayuda a refrescar tu propio disco duro. Y tercero porque ¿Qué hay mejor que una charla de esas en las que, aunque te estés meando por banda y llueva agua congelada, no quieres que acaben?

Pero a lo que iba, la vida es bastante simple.

Para empezar, elimina el rencor. Cuando pase el tiempo, te acabarás dando cuenta que no sirve ni para envolver plastilina. Al fin y al cabo, eso de odiar hasta morir se acabará por volver contra ti, y será lo que acabe por clavarte la estaca en el corazón.


Pero atento. Eliminar el rencor no significa ser gilipollas. Hay que saber decir adiós, al igual que saludar a gente nueva todos los días. Quizá esta es la parte más difícil, si, pero también la más liberadora de todas. Y es que no hay verano con nieve, ni primaveras con colchones de hojas en el suelo.

Otra cosa que debes aprender, y ahí si que no puedo ayudarte, es a darle la vuelta a la tortilla. Quiero decir, que todo tiene diferentes perspectivas y puntos de vista, y aunque al principio resulte complicado, solo hace falta aprender a mirar desde afuera. 


Graba esta palabra en tu cabeza: empatía. Es más, si es necesario, tatúatela en los huevos - verás que con lo que debe de doler eso, jamás se te olvida el significado -. Pero no solo la tengas ahí para expandir un poco más tu vocabulario. Úsala, y hazlo todos los días.

La mentira no te llevará a ningún lado. Bueno si, a la soledad. Así que si quieres encerrarte en una habitación sin ventanas para el resto de tu vida, no dudes en tenerla siempre a mano. 

La felicidad se consigue con una sonrisa diaria, y con el poder de un abrazo - aunque sea desde la distancia -. Así que si te ofrecen cualquiera de esas dos gratis, no dudes en saltar a cogerlas. 

Poco se yo de la felicidad. Pero menos quiero saber de la tristeza.

P.D.: Una cosa más. ''La felicidad solo lo es, cuando es compartida''.

Hoy solo seis

1-. Quiero poder dormir 6 horas y no tener sueño por la mañana.



2-. Sentarme en ''cholas'' a tomar una cerveza bien fría.



3-. Editar algún vídeo hasta que me quemen las pestañas.



4-.Descubrir un lugar mágico y perderme en él.



5-. Tener una novia que surfee  como Carissa Moore.



6-. Un graffiti de Bansksy en mi salón.





Lenguajes universales

Ayer fue el Día Internacional de la poesía y, la verdad, es que me dio un poco igual. Pero eso fue ayer.

Hace bastante tiempo que empecé a odiar lo poesía. O bueno, al menos odié escribirla.
 
La última fue a mi abuelo, cuando apenas llegaba a los 8 años. Creo que fue ahí cuando comencé a mirarla con mala cara. Supongo que nunca me gustó ver las lágrimas de aquel señor cuando, acostado en su cama, terminó de leer su regalo de cumpleaños. A un niño le cuesta comprender que existen lágrimas de alegría.

La primera, fue a la mujer de mi vida: mi madre. Creo que también lloró bastante.

Desde ese momento hasta ahora, siempre evité los versos. Por eso, todavía hoy, no me explico como me dio por escribir esta tremenda mierda hace apenas un par de días.


Para alguien que existió, pero que jamás estuvo. 

Dedicado a nadie.


Tú, 
la niña de las dudas infinitas, 
de las esperanzas robadas,
de suspiros enardecidos por abrazos 
que jamás llegaron a nada.

Tú,
la de los ojos de coca-cola,
de piel cálida y acogedora,
la misma que siembra deseos
y recoge, a pedacitos, amapolas.

Tú.

Tú...
La misma que entre bailes
y susurros 
y besos
robó mil calendarios,
y la cordura de los dementes.

La que venció a superhéroes
porque eras más impredecible,
incluso,
que sus propios poderes.

Reina de reinos
donde el zapateo levanta
a los que viven bajo tierra
y a los artistas amansa.

Tú.
Esa eres tu.


Expect

Es normal que, después de tanto tiempo, el desequilibrio se siga imponiendo.

Mi amigo Ernesto me preguntó una vez, en un momento de inspiración un tanto estúpida, que porqué cuando más damos por alguien, es cuando menos acabamos recibiendo, y viceversa. En ese momento no supe que responder. Supongo que nunca me lo había planteado exactamente así.

Ahora tengo claro que se trata de ''esperar''. Y no lo descubrí yo, si no que ya lo dijo Shakespeare.

Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? 

Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. 


Si tienes que hacer un regalo por que sí, hazlo. Si quieres intentar hacer feliz a alguien, hazlo. Si te apetece dar un beso y un abrazo, hazlo. Pero jamás esperes un agradecimiento. 

Jamás esperes una respuesta positiva a todo eso. No esperes. Lo más probable es que acabes recibiendo agua hirviendo. 


Si haces algo por alguien, jamás se lo recuerdes. Solo te queda esperar a que esa persona no olvide. Si no lo haces, terminarás por recibir un ''yo nunca te pedí que hicieras nada por mi'', y no hay nada más duro que eso. Hay pocas cosas más difíciles, que aceptar un fracaso como ese. Aceptar que todo, pasa a significar nada. Y que ese nada, se extiende a todo.


Así que hazte un favor y deja de idealizar a las personas. Retira de esa cabeza de chorlito la idea de que, por una vez en tu vida, acabarás por recibir algo. 

Hazte ya un puto favor y empieza a ser feliz. 

Basura

Hoy te escribo a ti. A la persona que esta leyendo esto. Porque no hay nadie más lejano a mí que tú mismo. Seas quien seas.

No sé si alguna vez habrás encontrado algo que te lleve a atravesar un barranco, lleno de víboras venenosas y putas domesticadas para atacar, con el único objetivo de defender una vida pobre e indefensa.

No sé si alguna vez has tenido la desgracia de enamorarte del viento y de una playa. De ver que las luces se propagan hasta donde comienza el universo y termina todo el conocimiento humano. La desgracia de sentirte podrido por dentro y radiante por fuera.

No sé si tu cantidad de desdichas compensan, de alguna forma, tu mísera cantidad de victorias. O si es que la suma de ambas cosas, al final, siempre acaba dando como resultado un cero aún más redondo que la forma que tu barriga ha ido adquiriendo en estos últimos meses.

Si has vivido eso, lo siento. Solo puedo decirte que jamás tendrás remedio, porque aún hoy, nadie ha encontrado la cura para algo tan poco común. Deberás conformarte con seguir adelante y aprender a normalizar las caras raras que ponga la gente de barrio cuando te escuchen hablar de la vida. Vas a tener que joderte cuando no encuentres a alguien que se adapte a ti. Cuando después de tanto desechar amantes y follar con gente desconocida, acabes dándote cuenta que el amor por uno mismo, por muy leve que sea, es más fuerte que el amor por alguien que nunca pensó  en compartir su mendrugo de pan contigo. O su sonrisa.

Si eres de los otros. Es probable que seas bastante afortunado, porque quizá jamás has tenido que plantearte algo tan oscuro como la decepción. Y poco más tengo que añadir aquí.

En todo caso, esto no es más que otro montoncito de basura convertido en plabras. 

Y.



Felicidad, le llaman.

Hoy andaba cuestinándome que era la felicidad, y más que encontrar una respuesta, pude verla.

La felicidad son dos perros correteando contentos por el césped húmedo. Es un grupo de amigos reunidos, tratando de hacer malabares y riéndose mientras se tiran unos encima de los otros.

La felicidad son dos peregrinos franceses que aparecen de la nada cargados con sus mochilas de caracol, que se sientan frente al Baptisterio, se descalzan, sonríen y comienzan a dibujar el edificio en una libreta raída. Sus barbas iluminaban más incluso que sus ojos.


Hoy aprendí que la felicidad no es más que una señora en silla de ruedas sacándose una foto junto a la torre. Y un anciano que lo observa todo, con su mochila cargada al pecho, y al cabo de un rato se da la vuelta y se va bailando.

Es una pareja compartiendo un abrazo sincero y cinco besos. Y una abuela con su nieta de seis años, jugueteando a ser primero princesas, y luego piratas. Parecen sacadas de la novela que leer el muchacho de gafas que está sentado a mi lado.


Doscientos asiáticos sacando fotos sin siquiera pestañear. Una leve sintonía de B.B. King de fondo, como si quisiera pasar desapercibida. El sol escondiéndose detrás de la muralla después de calentar el día. El olor a verano en mitad del invierno.

Probablemente no necesitaba sentarme dos horas en algún sitio, escondido y tranquilo, para saber lo que es la felicidad, pero me apetecía verla de nuevo.

La felicidad es una pequeña caja de fresas con nutella; tener a mis hermanos de nuevo cerca.


Microcuento VIII


''Tenía mil cosas en la cabeza, pero sólo un nombre.'' 

Manuel Lacomba.

Torre de Pisa. Italia. Primeros días del 2014.

La vuelta al mundo en metro

¿Te imaginas viajar en metro por el mundo? Pues bien, esta es la idea del ilustrador Mark Ovenden que presenta su libro Metro Maps of the World en el Museo de Transportes de Londres.

Soñar es gratis.