Gigantes de roca y piedra

- No consigo quedarme dormida. 

- ¿Quieres que te cuente un cuento?

- ¡¡Sii!!

- A ver, ¿Cuál quieres escuchar hoy?

- ¡Uno de hadas! El de la princesa, papá.

- Así que el de la princesa, ¿eh?. Veamos .. Cuenta la leyenda que, no hace mucho tiempo atrás, vivía a la sombra de unos gigantes de roca y piedra una joven campesina con ojos de chocolate y labios de fresa que, desde niña, soñaba con ser princesa. 

Poco le iba a importar a ella los charcos con víboras que tendría que cruzar para llegar a reinar, y es que le habían enseñado que todo, con esfuerzo, era posible. Incluso gobernar. Pero seamos sinceros. Todo el pueblo sabía a donde llegaría. Si es que nada se le resiste a la dulzura de tal mirada; a la belleza de unos párpados con la luna llena sobre ellos, flanqueando el lado izquierdo.


Y así, mientras la joven atravesaba pantanos y aniquilaba bestias, su historia se iba forjando, y el castillo comenzaba a elevarse poco a poco delante de ella. Crecía tanto, que acabaría por tocar las estrellas. 

Ya toda la familia real se había echo eco de las noticias de que una hermosa doncella estaba llegando a palacio para hacerse con él, y cuando, con esfuerzo y alguna que otra lágrima, por fin la muchacha alcanzó el castillo, nadie se atrevió a cruzarse en su camino directo al trono.

Ya hace 22 años de esto pequeña Penni. Tu recuerda que, al igual que ella, si quieres, también podrás alcanzar la cima.

- Buenas noches papi. Por cierto, ¿Cómo se llamaba la princesa?

- Igual que tu, cariño...


Nota: Dedicado a una inspiración, en letras y sonrisas. Feliz cumpleaños.

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