Lo que nunca te dije

Todo eso que nunca te dije se resume en dos palabras: Te quise.

También se condensa en un verano fugaz, y en otro eterno. Y en un año duro, pero que valió todo el esfuerzo del mundo. Se consume en un final de cuento que acabó despertando más decepciones que perdices cazadas. 


Todo lo que nunca te dije ya lo sabes. O al menos lo supiste. Y ahora está escondido en todas esas conversaciones que no quiero tener, porque en algún momento decidiste que la mejor manera para no hacerme daño, fue destrozarme el corazón y transportar las piezas por separado. 

Nos besamos al límite, incluso cuando ambos sabíamos que todo terminaría por derrumbarse. Cuando tus palabras de futuro, desaparecían tan rápido como el vaho de mi ventana después de follar toda la noche. Y mientras mis promesas jamás te abandonaron. Porque cuando te dije que me quedaría ahí, solo para verte sonreír, te lo dije con la mano en el pecho y la frente apoyada en la tierra. 


Supongo que la eminente idea de separarnos, nos acabó por distanciar aún más. Porque al fin y al cabo, en unos meses, nos daremos cuenta de que tampoco fue para tanto. Que si hubiéramos querido, de verdad, nos habríamos vuelto a ver en menos tiempo del que tarda en aterrizar el avión que me llevará de vuelta. Aunque eso de que ''se han visto más besos sinceros en los aeropuertos que en ningún otro sitio'', yo no lo haya podido descubrir. 


Si es que ya lo escribía Adolfo Bioy: ''Con una mujer solo se pueden hacer 3 cosas: quererla, sufrir o hacer literatura''. Y nosotros hace ya tiempo que estamos en la tercera fase.





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