Narcóticos adictivos

Siempre me he considerado un yonkie de las situaciones perdidas. Es como que nunca llego a aceptar, de verdad, la realidad final de lo ocurrido. Supongo que será por que, como escuché alguna vez, ''lo difícil se hace y lo imposible se intenta''.

Aún así, qué más da. Ese esfuerzo constante por positivar el resultado sólo acarrea cansancio y pérdida de aptitud. Y créeme que solo la muerte es peor que eso. 

Que si tu también tienes una, estarás de acuerdo conmigo en que la vida puede dar más vueltas que una peonza, y que cada uno de esos giros te sorprende más, incluso, que el anterior. Y eso está bien. Ya me dirás, si no, que en que mierda aburrida tienes el honor de desarrollarte como individuo. Pero no me jodas. Al menos un poquito de coherencia. 


Ni siquiera te estoy hablando de una estabilidad emocional, racional, o lo que sea que quieras interpretar. Simplemente algo semiconstante. Ese olor a césped mojado después de la lluvia. 

''Sé que el tiempo, cuando lo dejamos
 pasar como meros espectadores, acaba destruyéndolo todo.
 Que al igual que cura, también 
puede crear abismos y que lo único productivo que podemos
 hacer con él es aprovecharlo e invertirlo en aquello que nos hace felices.''

Ya te dije que era un drogadicto de las situaciones perdidas, un gilipollas en periodo de expansión con carácter no retroactivo. Y a pesar de que parece que me persigue una especie de karma invertido, sé que todo se puede volver a iluminar de un día a otro. O puede convertirse en el negro más oscuro que jamás hayas visto. 

Al fin y al cabo se trata, simplemente, de evitar la imposibilidad del fenómeno. 


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