Hoy me senté -todavía aturdido por las pastillas para la garganta y por los mocos que se van acumulando en mi cerebro-, miré hacia atrás, y ya no vi nada. Apenas quedaban algunas telarañas y unas conversaciones inconexas de días que ya hace tiempo había desechado de mi disco duro.
Hoy me dio por recordar que la despedida ni siquiera me dolió. Y la verdad es que apenas te echo de menos. Ni siquiera sé si ahora mismo podría decir que te conozco. Ya ha pasado mucho tiempo desde que creí hacerlo.
Hoy me apetecía decirte que aunque no te echo de menos, puede que si que lo haga un poco. Que aunque ahora seamos unos casi completos desconocidos, hubiera dado mi brazo derecho por ti. Y el izquierdo. E incluso la vida. Quiero que sepas que, perdiendo el tiempo juntos, era completamente feliz; y que escribo esto aquí, por que se que jamás lo leerás.
Solo eso. Hoy me acordé de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario