Hay tantas cosas que nunca te he dicho y que ahora mismo, en el tren que me lleva de camino a Polonia, se me van cruzando por la ventana...
En primer lugar tienes que saber que, aunque no lo creas, te voy a echar bastante de menos. Por esa sonrisa diaria, por tus abrazos sinceros y por hacer que mis frases sin sentido, lo sean aún algo más. Ya nadie llevará la batuta de madre en esta ciudad, ni pondrá el punto a cualquier problema tonto cuando los haya.
Sin conocerme apenas de nada, me viste llorar, y fuiste capaz de secarme las lágrimas y hacerme caminar. Y sé que no fui el único con el que hiciste eso. Que tienes un corazón más bonito y gigante que la mismísima catedral de Florencia, y eso ya es decir bastante.
No se si te lo habrán dicho alguna vez, pero iluminas más que el fuego de las fallas. Si es que esa ciudad se hace grande por tener gente como tu.
Es probable, pequeña, que ahora te distraigas de nuestra monotonía, pero jamás te irás de nuestros días.
Nos vemos muy pronto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario